La Educación Vial es uno de los temas que más preocupa de forma creciente a la población, ya que supone un alto porcentaje de mortalidad, especialmente, en personas
jóvenes. De ahí, la importancia de encaminar acciones que deriven en la
prevención de accidentes y sus consecuencias. Los niños están ajenos a esta
realidad, y para poder evitar esto, se generarán hábitos y comportamientos
seguros desde las primeras edades y, a través de todos los agentes educadores
que estén implicados en su educación (padres, tutores, maestros, agentes de
policía, etc.).
Lo ideal sería poder caminar por la calle con los niños explicándoles las normas, pero al no ser posible, podemos recurrir a varias alternativas.
Internet es una fuente inagotable de recursos didácticos y existen infinitas formas de acercarnos a los valores que queremos enseñar.
Podemos enseñar a los niños con videos cómo el pequeño Jota va adquiriendo el conocimiento de las normas que debe cumplir en la calle.
También podemos recurrir a la aplicación Google street view para recorrer las calles desde casa y jugar a encontrar nuestra casa, el cole, el parque... https://play.google.com/store/apps/details?id=com.google.android.street Existen numerosas webs con contenido para trabajar la educación vial de forma lúdica mediante juegos y actividades. Una de ellas es la web educapeques. https://www.educapeques.com/educacion-vial Una vez adquirido el conocimiento es hora de ponerlo a prueba mediante un juego. Vamos a recortar papeles con situaciones o dibujos de acciones que realizan los niños en la calle y los niños deben clasificarlas en correctas e incorrectas. Ejemplos de acciones correctas: cruzar por el paso de peatones, caminar por la acera, hacer caso al semáforo. Ejemplos de acciones incorrectas: caminar por la calzada, ir en el coche sin el cinturón de seguridad, tirar papeles en el suelo.
En la actualidad estamos pasando por una etapa complicada a nivel mundial, pues la pandemia afecta a todas las personas ( desde adultos a niños) y a todos los países del mundo sin entender de fronteras.
Ésta situación, esta sacando a relucir muchas emociones y sentimientos. Uno de esos sentimientos es el de la solidaridad.
La solidaridad es la toma de conciencia de las necesidades ajenas y el deseo de contribuir a su satisfacción. Se trata de un valor que hay que fomentar en todos los ámbitos, empezando por el familiar y el escolar.
Es el arte de asistir a los demás y de caminar por una senda compartida.
Una actividad que podemos realizar con los niños es sentarnos juntos y hablar de lo que sienten en éste tiempo que llevan confinados y de qué es lo que echan de menos : sus compañeros, los abuelos, los primos, salir a jugar...
Después podemos preguntarles cómo piensan que se sienten los demás. Esto nos va a permitir trabajar la empatía( ponerse en el lugar de sus compañeros).
También podemos hablar sobre cómo están ayudando las personas a que se cure el planeta:
- los médicos, enfermeros, celadores y demás sanitarios con su cuidado de los enfermos.
- los policías, guardia civil y militares con su labor para mantener la seguridad en las calles.
- todos los trabajadores para que nos llegue la luz, el agua e internet a nuestras casas.
- los maestros que nos mandan actividades para que nos entretengamos y trabajemos en casa.
- y todos nuestros compañeros que están aportando su granito de arena quedándose en casa.
Por último podemos proponerles hacer un dibujo para animar a sus compañeros de clase y sus maestros y enviarlos juntos por internet.
Es una forma bonita de compartir sentimientos de solidaridad y agradecimiento a distancia.
Hace mucho tiempo, había una hermosa y joven tortuga que se llamaba Clota. Clota acababa de comenzar las clases, tenía justamente X años (X es igual a la edad del niño a quien se le lee el cuento). A Clota no le gustaba demasiado ir al colegio, sin embargo, ella prefería quedarse en su casa para estar con su hermano pequeño y con su madre. No quería ir al colegio a aprender cosas nuevas, solo le gustaba ir a correr, jugar, etc.
Le parecía muy complicado y muy cansado resolver fichas, copiar lo que la maestra escribía en la pizarra y/o participar en las actividades con sus otros compañeros. Tampoco le gustaba escuchar y atender a lo que explicaba el maestro, para ella parecía más divertido hacer ruidos imitando el sonido de los motores de coches, y nunca recordaba que no debía hacer esos ruidos mientras el profesor hablaba. Clota solía gastar bromas a sus compañeros y meterse con ellos. Por eso, ir al colegio era una situación bastante dura para Clota.
Todos los días, cuando Clota iba de camino a la escuela, se decía a sí misma que se comportaría de la mejor manera posible para no meterse con sus compañeros. Pero aunque se prometiera todo esto a sí misma, le resultaba muy fácil que alguna cosa la descontrolara y, al final, siempre terminaba castigada, enfadándose y peleándose. Así pues, Clota lo pasaba muy mal, muchas veces pensaba “siempre ando metiéndome en líos, si sigo por este camino, al final voy a terminar odiando al colegio y a todos los compañeros y profesores”.
En uno de sus peores días, en el que se sentía mal, se topó con una vieja y sabia tortuga, la más grande que había visto en toda su vida. Era una tortuga muy grande en todos los sentidos, tenía más de 300 años y de un tamaño grande como una montaña. Clota estaba un tanto asustada, se dirigía a la vieja tortuga con una voz pequeña y vergonzosa. Pero al cabo de poco tiempo, Clota se dio cuenta de que la gigantesca tortuga era muy agradable y simpática y, parecía estar dispuesta a ayudar a Clota en su mal día.
Entonces la vieja tortuga le dijo a Clota: “¡Oye! ¿Sabes qué? Te contaré un pequeño secreto que te ayudará: la solución para resolver tus problemas la llevas contigo, encima de ti”. Clota no le entendió, y le miró expresando que no entendía nada con su mirada de curiosidad. “¡Tu caparazón es la solución! ¿No sabes para qué sirve tu caparazón?”. Clota le seguía mirando con cara de saber más. “El poder de tu caparazón es que tú puedes meterte dentro de él y esconderte siempre que tengas sentimientos como la rabia, la ira, etcétera. Así, por ejemplo, te puedes esconder siempre que tengas ganas de romper cosas, de chillar, de pegar a algo o alguien, entre otros. Cuando te escondas dentro de tu caparazón, puedes aprovechar ese instante para descansar, y esperar a no estar tan enfadada. Por eso te recomiendo que la próxima ocasión en que te enfades, métete en el caparazón”.
A Clota le pareció muy buena idea. Estaba muy contenta y con ganas de probarlo e, así, intentar controlar sus enfados en el colegio. El siguiente día de clase ya lo practicó, cuando de sopetón, uno de sus compañeros le dio un golpe, sin querer, en la espalda. En ese instante, Clota empezó a enfadarse, tanto que casi pierde los papeles y le devuelve el golpe. Pero de repente, recordó el sabio consejo de la vieja tortuga. Entonces recogió, tan rápido como pudo, sus brazos, sus piernas y su cabeza dentro de su caparazón y se mantuvo allí hasta que se le pasó el enfado.
Clota se dio cuenta de que era una muy buena idea, ya que le encantó poder estar tan bien dentro de su caparazón, donde nadie podía molestarla. Al salir de allí dentro, se asombró al ver que su maestro le estaba mirando con una gran sonrisa en su rostro, contento y orgulloso de lo que había hecho Clota.
Por eso, decidió seguir usando ese truco durante lo que quedaba de año. Lo usaba cada vez que algún compañero o alguna cosa le molestaba, pero también lo usaba cuando ella tenía ganas de pegar o discutir. Al cabo de un tiempo, logró actuar siempre de esta manera, una manera muy diferente de la que actuaba antes. Se sentía muy contenta y orgullosa de sí misma y, todos sus compañeros le admiraban por como lo hacía y, se mostraban muy curiosos por saber cuál era su secreto.
Al terminar de leer el cuento, podemos recordarles a los niños situaciones que hayan pasado recientemente (un enfado, una discusión entre hermanos, un mal día...) y enseñarles a resguardarse en un caparazón imaginario, para relajarse y pararse a pensar antes de actuar. Así les será más fácil encontrar soluciones a sus problemas sin dañar a los demás ni a ellos mismos.
Si practicamos varias veces la técnica junto a los niños, con el tiempo serán capaces de aplicarla ellos solos cuando la necesiten y así ir ganando autogestión de sus emociones, a la vez que disminuirá su impulsividad.
Ésta técnica resulta muy útil en la época de confinamiento que estamos viviendo en estos días ya que afloran las tensiones y las emociones, tanto negativas como positivas, y así aprender a gestionarlas sin necesidad de reprimirlas y contribuir a una correcta salud mental.
Nos puede venir bien identificar una zona de la casa, que sea tranquila y con luz agradable, como un "rincón de la lectura" y colocar unas almohadas y colchonetas para que los niños se sienten tranquilos a leer y escuchar historias, incluso para meditar y relajarse.
Voy a comenzar explicando el significado de contenidos Transversales.
Por contenidos transversales nos referimos a aquellos valores, actitudes y aspectos culturales de la sociedad actual, que deben incluirse en todos los bloques de contenidos de las distintas áreas concretadas en el currículo de la educación infantil. Mediante la incorporación de estos contenidos se pretende potenciar el desarrollo óptimo de la educación que permita la inclusión de los niños en la sociedad como ciudadanos íntegros, saludables y concienciados con su entorno.
Los distintos contenidos transversales son:
- Educación para la paz
- Educación en igualdad de oportunidades para ambos sexos
- Educación para la salud
- Educación ambiental
- Educación vial
- Educación para el consumidor
- Educación sexual
- Educación moral y cívica Cada valor trabaja una serie de contenidos fundamentales en el desarrollo del ser humano.
En la sociedad actual se hace imprescindible una educación en valores. Los niños y niñas tienen muchas influencias, información y ejemplos sin tener en la mayoría de los casos una capacidad de reflexión crítica que les permita interpretar adecuadamente toda la información que reciben.